NOCHEBUENA
Aconteció que estando ellos
allí se le cumplieron los días de su alumbramiento (Lucas 2:6).
Qué exactamente estaría pensando María esa
noche o ese día, posiblemente tenía quince años y José unos diecinueve. Primer
bebé, ellos completamente solos, pero la hora se acercaba y alumbramiento
estaba por hacerse realidad.
María iba a dar a luz a Dios en la persona de
Jesús. María estaría atiendo a el Salvador del mundo, pero a la vez estaría
viendo a su hijo. Estaría contemplando a su hijo pero a la misma vez a su
Redentor. Estaría pensando y expresando cuanto lo amaba, empero por amor a ella
y al mundo, Él precisamente estaba allí. Ella expresaba te amo, y la sola
presencia de Jesús a gritos decía allí como niño este es mi amor incondicional,
porque de tal manera amo que no se puede medir.
La única noche que podría tener una referencia,
una connotación de buena en medio de toda la oscuridad que reinaba y reina aún
en nuestro mundo de pecado, fue el nacimiento de la Luz de mundo, el Admirable,
Emanuel, sí Dios con nosotros.
Este es el alto que hace el cristiano,
festejando su entrada para pagar el precio por nuestros pecados, por Él toda
deuda cancelada. Todo hombre arrepentido, luce de lino fino ante el trono de
Dios por nuestro Salvador y Redentor, Jesucristo.
Gloria a Dios por esa noche buena, que se
transformó en luz. No hay nada que no se
transforme al toque de Jesús. Contemple dónde estaba y hacia dónde lo ha
traído el Señor.
¡GLORIA
A DIOS EN LAS ALTURAS Y EN LA TIERRA PAZ, BUENA VOLUNTAD PARA CON LOS HOMBRES!
Solo
con la entrada de Jesús, todo esto se hizo realidad, todo se hizo posible, todo
lo hizo Emanuel.
Por meses se han estado preparando,
Los niños, adultos;
Porque la noche buena se acerca,
Es el cumpleaños de Jesús.
Se ensayan himnos de siempre,
Algunos nuevos nacerán;
Habrá dramas describiendo,
Lo que aquel día, aconteció.
El pastor preparando sus notas,
En oración, buscando anunciar con poder;
La santa, bendita Palabra,
Rogando que Dios se manifieste,
Rescatando almas, para ofrendar a Jesús.
En la casa de Dios, todo luce hermoso,
Porque todo ha sido ataviado,
Para conmemorar ese día;
Único en el universo,
Cuando Dios descendió,
Como niño, en Emanuel.
Pareciera que el mundo entero,
Estuviese iluminado, con luz especial;
El firmamento declarando,
Jesús, Hijo de Dios;
La iglesia vestida de lino fino,
Para recibir, adorar a su Señor.
Todo se detiene,
Nada más tiene nuestra atención,
Recordamos al niño en el pesebre,
Adoramos, al Admirable Redentor.
La noche buena,
Nuestra entrada a navidad,
Gozo llena nuestros corazones,
La felicidad destella sin cesar.
Los coros no se detienen,
Himnos glorificando, nació Jesús;
Los ángeles no se contienen,
Nuevas de gran gozo,
El Hijo de Dios está.
Y EN MEDIO DE LA OSCURIDAD QUE COBIJABA LA HUMANIDAD, EL DESTELLO DE LA LUZ DEL MUNDO LLEGÓ, Y JAMÁS VOLVERÁ A SER LO MISMO, PORQUE EMANUEL, ES LA REALIDAD.
ResponderEliminarNOCHE BUENA, PORQUE JESÚS RESTAURÓ TODO CUANTO SE HABÍA PERDIDO, PORQUE, DESPOJÓ EL PODER DE LA MUERTE DEL MALIGNO, PORQUE DEVOLVIÓ ESPERANZA DONDE YA NO HABÍA. NOCHE BUENA PORQUE LA LUZ QUE JAMÁS SE APAGA AHORA BRILLA, Y BRILLARÁ PARA SIEMPRE.
ResponderEliminar