NAVIDAD CON INFLEXIÓN DE AGRADECIMIENTO
Navidad con un tono más reverente, con mayor
agradecimiento, con un mayor conformismo, ya que pudo ser estar o simplemente
haber partido ya. Esta debería de ser la realidad para todos, mas, lamentable es
que no es el escenario que muchos hayan querido darle lugar.
Para algunos será uno de mayor tranquilidad en el
núcleo de la familia, sin una mayor distracción en donde cosas y multitud
ocupaban la celebración en donde Jesús nunca era el invitado. Mas este año
marca una diferencia, ya que, obligados a hacer un alto, manteniendo normas de
seguridad, ayuda a muchos en la soledad o sobriedad del momento los hagan
apreciar y considerar cosas que nunca en otras instancias se le dio
consideración y mucho menos valor.
Siempre habrá aquellos que tratarán de continuar como
si todo fuese como anteriormente era, para tener que despertar ya sea
hospitalizados o simplemente ausentes para siempre. Ya que cambios mayores en
muchos aún no es su realidad, ya que para algunos extremos en muchas instancias
define luego un cambio.
Empero, ahora estamos en el mes en que de una manera u
otra provoca cambios y consideraciones tocante al tiempo especial en que se
vive, celebración única que logra transformaciones en el modo de proceder y al
igual en hostilidades.
Pero, ¿qué es la navidad? ¿a quién se celebra? Para muchos, una temporada de festejos,
entretenimientos, reuniones con banquetes y tanto más que en esta temporada se
ha hecho indispensable, excluido la razón del festejo y por el cual la muerte
no cobró la vida de todos.
Darle gracias al Señor por el hecho de estar con vida,
es una celebración. Que los seres queridos hayan podido sobrevivir con una ola
de ataques como nunca antes se vivió.
Sin embargo, la razón de la navidad no se interrumpe,
el propósito de su venida es tan relevante como lo fue y es. Gracias a Jesús,
su gracia (favores inmerecidos) que lo acompaña desde el día uno y el hecho que
se ofreció como sacrificio por todo hombre pecador.
Las luces para algunos ya no estarán en las ventanas
de sus hogares, en las ventanas o puertas, detalles alrededor de la casa, más
bien resaltarán desde dentro de esa vida el momento que reconozcan a Jesús como
Hijo de Dios.
Qué mayor regalo se podría ofrecer o realmente desear
que poder recibir una vida nueva provista por la presencia de Cristo en sus
vidas y al igual poder vencer esta oleada presente de males a nivel mundial.
La feliz natividad o venida de Jesús que sea una realidad
en la vida de todo hombre, que en la intimidad de sus hogares puedan recibir de
esa paz que sobrepasa todo entendimiento que proviene sólo del Hijo de Dios. Que
aquel núcleo familiar se fortalezca a través de Él y pueda brindar a todos los
miembros de ese hogar la fortaleza necesaria para poder cruzar el amenazante mar
frente a ellos con los retos continuos de tratar de sumergirlos en
desesperación, angustia y ansiedad.
Mas la confianza en Jesús trae consigo el cambio de
poder vencer todo obstáculo y amenazas que se harán presentes, y que al igual
el poder evitar.
La petición al Señor es que este periodo navideño
pueda traer consigo una mayor introspección para tantos que hasta el momento
consideración no se le dio, viviendo en angustias como si no hubiese un Dios
que se apiada de ellos.
Lucas 2:14
¡Gloria a Dios en
las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!
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